Jesús está en el trono y aunque el mundo se esté llenando de oscuridad, aunque las naciones estén siendo sacudidas, aunque la maldad aumente, Jesús sigue siendo rey.
Pero escucha esto con temor en tu corazón. Estamos viviendo días peligrosos, días donde muchos aprendieron a hablar de Cristo sin conocer verdaderamente a Cristo.
Días donde la iglesia está llena de personas que saben versículos, pero nunca murieron a sí mismas. Personas que levantan las manos, pero nunca rindieron el corazón.
Y lo más aterrador de todo es que muchos creen que son salvos solo porque un día pronunciaron una oración.
Pero Jesús nunca dijo, Repitan unas palabras y continúen viviendo para ustedes mismos. No. Jesús dijo,
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Y después volvió a decir, El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. Esas palabras no fueron dichas por un hombre, fueron dichas por el hijo de Dios. Y hoy casi nadie quiere escucharlas.
Porque esta generación quiere un evangelio sin muerte.
Quiere un Cristo que sane, pero no un Cristo que gobierne.
Quiere salvación sin rendición.
Quiere corona sin cruz.
Pero escucha bien, no puedes alcanzar a Jesús para perdón sin compromiso total con él.
Eso es exactamente lo que muchos nunca entendieron. La salvación no es emoción.
La salvación no es religión. La salvación no es información acerca de Jesús.
Porque conocer hechos acerca de Cristo no cambia tu relación con él.
Puedes decir, Jesús es mi salvador, Jesús es mi sanado r, Jesús es mi Señor y aún así nunca haberle entregado tu vida.
Porque el amor verdadero no es una cosa de la boca, es una cosa del corazón.
Y cuando el corazón está involucrado debe haber un compromiso total. Por eso Jesús dijo que sus
adoradores deben adorarle en espíritu y en verdad.
No en apariencia, no en emoción pasajera, no en lenguaje religioso, en espíritu y en verdad.
Y aquí es donde esta palabra comienza a operar en el alma con un visturí.
Porque muchos conocen el lenguaje cristiano, pero nunca fueron quebrantados.
Muchos aprendieron a cantar, pero nunca aprendieron a morir. Muchos quieren el poder de Dios, pero todavía aman el pecado que esconden en secreto.
Y mientras sigan perteneciéndose a sí mismos, nunca entenderán realmente la cruz.
Porque Cristo no derramó su sangre para producir creyentes cómodos. Cristo derramó su sangre para levantar hombres muertos a sí mismos, hombres rendidos, hombres comprados, hombres que ya no viven para su voluntad, sino para la suya.
Y quiero que entiendas esto.
Jesús dijo que él vendrá como ladrón en la noche y que, el que permanece hasta el final, ese será salvo.
No el que empezó, no el que aparentó, no el que habló, el que permaneció.
Así que antes de continuar, quiero que te olvides de tu reputación espiritual.
Olvídate de la iglesia, olvídate de la apariencia, olvídate de lo que otros piensen de ti y responde delante de Dios a esta pregunta.
¿Realmente naciste de nuevo o solamente aprendiste a parecer cristiano?
El problema de esta generación no es falta de información sobre Jesús. El problema es falta de rendición.
Nunca hubo tantos mensajes, nunca hubo tantas prédicas, nunca hubo tantos versículos publicados,
nunca hubo tanta Biblia, tantas canciones cristianas y aún así nunca hubo tanta superficialidad.
Porque una cosa es escuchar acerca de Cristo y otra muy diferente es morir por Cristo. Y aquí es donde muchos tropiezan porque quieren a Jesús como salvador, pero no como Señor.
Quieren que él sane sus heridas, pero no quieren
entregar su voluntad.
Quieren que él los bendiga, pero no quieren negarse a sí mismos.
Quieren el consuelo del cielo, pero sin pasar por la cruz.
Pero Jesús nunca escondió el precio del discipulado. Él dijo claramente, Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Negarse a sí mismo. ¿Sabes lo que eso significa? Significa que ya no eres el centro.
Significa que tu voluntad deja de gobernarte.
Significa que tus deseos ya no se sienten en el trono, no está en el trono de tu corazón.
Significa que Cristo toma posesión completa.
Y eso es exactamente lo que esta generación evita.
Porque hoy muchos quieren un evangelio que los haga sentir bien, pero no un evangelio que los mate.
Sí, porque la cruz mata, mata el orgullo, mata la rebeldía, mata la doble vida, mata el ego escondido detrás de la apariencia espiritual.
Y por eso Pablo lo dijo, Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí.
Ese es el verdadero cristianismo. No una religión externa, no un lenguaje aprendido, no una emoción pasajera, una vida crucificada.
La salvación no es simplemente decir, Señor Jesús, entra en mi corazón. No, la salvación es la transacción espiritual.
Cristo pagó un precio imposible de calcular. La sangre del hijo de Dios fue derramada. La cruz cargó el peso del pecado. EI
cordero fue herido.
Y después de todo eso, vamos a seguir viviendo para nosotros mismos.
Claro que no.
Romanos.
Dice, Presentad vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Sacrificio vivo, no emoción viva, no apariencia viva, sacrificio vivo.
Y aquí está el problema de muchos creyentes, quieren partes de Jesús sin entregarle el todo, pero Cristo no acepta compartir el trono del corazón.
O él es Señor de todo o realmente nunca fue Señor.
Y sé que esta palabra confronta, sé que lo hace, porque el Espíritu Santo no vino solamente para consolar, no vino para acariciar, él vino también para convencer de pecado, para arrancar máscaras, para revelar intenciones escondidas, para destruir la ilusión religiosa.
Porque el día que realmente encuentras a Cristo, algo dentro de ti muere.
Tus deseos cambian, tu hambre cambia, tu relación con el pecado cambia, tu batalla cambia.
Y si nada cambió, entonces debes preguntarte sinceramente,
¿qué fue lo que realmente recibiste?
Porque Jesús no está buscando admiradores
emocionados, está buscando discípulos crucificados,
hombres y mujeres que puedan decir, Ya no vivo para mí mismo, ahora Cristo vive en mi. Y ahora escucha con atención, porque aquí es donde el Espíritu Santo comienza a entrar más profundo.
El verdadero problema del hombre nunca ha sido solamente su conducta.
El verdadero problema siempre ha sido el corazón. Por eso Jesús no vino simplemente a mejorar comportamientos, él vino a arrancar corazones de piedra y dar corazones de carne sensibles a su voz, porque puedes cambiar tu apariencia у seguir perdido por dentro.
Puedes aprender el lenguaje espiritual y seguir lejos de Dios y sentirte vacío.
Puedes predicar, cantar, servir, ministrar y aún así nunca haber rendido verdaderamente el corazón.
Y eso es lo que esta generación no entiende, porque el amor verdadero no es una cosa de la boca, es una cosa del corazón.
Por eso tantos matrimonios colapsan, porque las personas aman apariencias, aman emociones, aman sensaciones, pero el amor real nace en lo profundo.
Y así también ocurre con Cristo. No puedes decir que amas a Jesús mientras tu corazón sigue aferrado al mundo. No puedes decir, Cristo es todo para mí.
Mientras tus deseos todavía gobiernan tu vida.
Porque donde está tu tesoro, dice la escritura, ahí estará también el deseo de tu corazón. Y aquí está la tragedia moderna.
Muchos aprendieron a aparentar intimidad con Dios. Oh, esta palabra confronta sin permanecer realmente en él.
Pero Jesús dijo esto, escucha. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos, el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separado de mí nada podéis hacer. Nada, no algunas cosas, dice nada.
Y aquí está la evidencia de que alguien permanece en Cristo.
No es perfección humana, sino dependencia total. Oh, porque cuando realmente permaneces en él, tu corazón comienza a odiar lo que antes amaba.
Tu espíritu comienza a tener hambre de santidad.
La presencia de Dios deja de ser una visita y se convierte en necesidad.
Por eso Jesús dijo, Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. No en emoción solamente, no en apariencia solamente, no en momentos de euforia, en espíritu y en verdad.
Eso significa que Dios no está buscando actuaciones religiosas, está buscando verdad interior, está buscando hombres quebrantados, hombres sinceros, hombres limpios delante de él, porque puedes engañar personas, pero no puedes engañar al Espíritu Santo.
Él conoce la intención, el pensamiento, el motivo escondido, la batalla secreta, la doble vida, el orgullo disfrazado de espiritualidad.
No hay nada que se pueda ocultar en el corazón del hombre.
Y por eso esta palabra duele, porque el Espíritu Santo no acaricia la carne, la crucifica.
Y aquí es donde muchos retroceden porque quieren sentir a Dios sin morir a sí mismos.
Quieren unción sin obediencia. Quieren autoridad espiritual sin intimidad. Quieren fruto sin permanecer en la vida.
Pero escucha esto.
No existe cristianismo verdadero sin permanencia.
Porque separados de Cristo, la carne vuelve a gobernar, el orgullo vuelve a levantarse, el pecado vuelve a dominar y el corazón vuelve a endurecerse.
Por eso Proverbios dice,
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él, escucha bien, porque de él mana la vida, el corazón. Ahí se gana o se pierde todo. Y si el corazón no pertenece completamente a Jesús, entonces tarde o temprano todo lo demás caerá.
Así que hoy el Espíritu Santo no está buscando tu apariencia, está buscando tu corazón, no tu lenguaje cristiano, no tu imagen espiritual, no tus emociones, tu corazón, porque cuando el corazón realmente se rinde, la vida entera comienza a cambiar.
Y escucha esto cuidadosamente, porque en el momento en que un hombre realmente nace de nuevo, todo cambia.
No solamente cambia su manera de hablar, no solamente cambia su conducta, no solamente cambia su destino eterno, también cambia su batalla.
Y esto es algo que muchos aún no han entendido, porque mientras vivas para el mundo, Satanás no necesita detenerte. Pero en el momento en el que realmente entregas tu vida a Cristo, en el momento en que tomas la cruz, en el momento en que el Espíritu comienza a gobernarte, entonces el infierno responde. Y por eso Jesús dijo, Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.
Porque cuando permaneces verdaderamente en Jesús, te conviertes en una amenaza para el reino de las tinieblas. Y aquí es donde muchos se confunden porque piensan que todos sus problemas son humanos, piensan que su batalla es contra personas, contra familiares, contra compañeros, contra líderes, contra enemigos visibles.
Pero la escritura dice,
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernantes de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Escucha esto, no carne y sangre.
Y esto cambia completamente la manera en que peleas, porque mientras sigas viendo a las personas como tus enemigos, seguirás perdiendo batallas espirituales.
Y eso es exactamente lo que el enemigo quiere, que pelees contra tu esposo, tu esposa, contra tu hermano, contra tu líder, contra quien te ha herido mientras él permanece escondido detrás de la presión.
Porque hay espíritus que empujan tensión, división, odio, orgullo, violencia, confusión, acusación y destrucción.
El creyente carnal siempre responde a la carne, pero el hombre espiritual
discierne más profundo. Por eso Pedro dijo, Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario, el como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar. Aquí está la parte que más confronta. Muchos quieren autoridad espiritual, pero no quieren compromiso total con Cristo. Pero el nivel de ataque muchas veces revela el nivel de compromiso.
Mira a Job. ¿Por qué Satanás quería tocarlo?
Porque Job pertenecía completamente a Dios.
Porque cuando un hombre se rinde totalmente al Señor, el cielo comienza a respaldarlo y el infierno comienza a resistirlo. Pero escucha esto con atención.
Si estás verdaderamente comprometido con Dios, entonces tu vida ya no te pertenece. Tus batallas son de Cristo.
Tu dolor es de Cristo. Tu prueba es de Cristo. Tu persecución es de Cristo. Y por eso el creyente verdadero no vive aterrorizado, porque, aunque eI infierno lo ataque, sabe quién pelea por él.
Por eso el salmista dijo, Si Jehová no hubiera estado por nosotros, vivos nos habrían tragado.
Pero nuestras almas escaparon como ave del lazo del cazador. La trampa fue quebrada.
Escucha esto.
Satanás no odia la religión vacía.
Satanás no teme al cristianismo superficial.
Pero si teme a un hombre crucificado, si teme a un corazón rendido, si teme a alguien lleno del
Espíritu Santo, si teme a alguien que ya no vive para sí mismo, porque cuando un hombre muere al yo, Cristo comienza a manifestarse en él. Y aquí comienza la verdadera guerra.
Por eso deja de pelear batallas equivocadas, deja de responder a la carne, deja de reaccionar al orgullo, deja de vivir ofendido, discierne, porque detrás de muchas tensiones hay una batalla espiritual invisible. Y solamente el hombre que pertenece a Cristo y que permanece en él puede vencerlas.
Aquí llegamos a una verdad que puede quebrar completamente el orgullo humano.
La mayoría de las personas quieren a Jesús, pero todavía quieren seguir siendo dueñas de sí mismas y eso es imposible porque no puedes recibir a Cristo y seguir gobernando tu propia vida. No puedes llamarlo Señor mientras tu voluntad sigue sentada en el trono.
Por eso Pablo dijo, O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios y que no sois vuestros. Escucha esas palabras, no sois vuestros.
Eso destruye completamente el evangelio cómodo que esta generación predica.
Porque hoy muchos quieren un Jesús que los bendiga, un Jesús que los sane, un Jesús que los prospere, un Jesús que los problemas, pero no quieren un Jesús que tome posesión completa.
Y sin embargo, la escritura dice, Habéis sido comprados por precio.
Comprados. Eso significa que hubo una transacción espiritual.
La sangre fue derramada, la cruz fue levantada, el cordero fue herido, el hijo de Dios murió. Y después de todo eso, vamos a seguir viviendo para nosotros mismos.
No. Por eso Pablo también dijo, Y por todos murió para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Ese es el verdadero evangelio, no el que intentan predicar. Ese que dice, Jesús vino para ayudarte a cumplir tus sueños. No, Jesús vino para matarte y resucitarte en él. Y aquí es donde muchos retroceden porque quieren el poder de la resurrección sin participar de la muerte.
Pero no existe una corona sin cruz, no existe resurrección sin muerte, no existe discípula do sin rendición. Y por eso
Romanos dice esto, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios.
sacrificio vivo. Eso significa que ya no decides basado en tus emociones, tus deseos, tu carne, tus impulsos, tu orgullo, ahora tu vida le pertenece a Dios.